¿qué debería hacer para encontrar siempre un tema como este, tan perfecto, para un post? una perfección que asoma ya en su nombre: Audrey Kawasaki. y no se detiene: las mujeres-niñas que esta artista japo-francesa dibuja sobre el tono cálido y evocador de la madera, tienen un alma manga, pero viven abrazadas al glamour del Art Nouveau. estas pre-mujeres tienen una mirada cadente, embriagada; sus curvas son tan dulces, que se dirían inocentes. y sin embargo, cuánto erotismo: posturas lánguidas, pechos al descubierto, líneas serpenteantes, insinuantes soslayos… “pura contradicción”, como ella resume.

a estas post-infantes, que a veces ata a la Tierra con elementos deliberadamente macabros y obviamente desconcertantes, Kawasaki las eleva a un limbo imposible, un mundo inexistente, etéreo. y quien cree tenerlas al alcance de su vista, en realidad, sólo las está soñando.

+  12:51 am, by inhaisnotmyname1

no sé en qué estaría pensando. la Gran Ola de Kanagawa debería haber sido el primer post. o mejor, debería presidir este blog como un crucifijo en las antiguas escuelas (aunque en la mía, si no recuerdo mal, presidía una fotografía descolorida de los reyes de España).

ésta es la obra más conocida de Hokusai, publicada en 1830, más o menos. pero seamos sinceros: si esa ola no hubiese roto en orillas occidentales, su azul de Prusia no habría llegado a tintar demasiadas plumas.

Oriente (China, Japón, India…) era una mezcla exótica de especias, leyendas, dioses y monstruos a finales del XVIII. Europa se había dejado fascinar por las historias que llegaban de aquellas tierras lejanas, difíciles de comprender por la –entonces- inflexibilísima razón occidental. pero quizá nadie se tomaba Oriente excesivamente en serio, aquellos reinos eran más bien un tema de conversación frívolo y la decoración para despachos de una burguesía con ansias de intelectualidad. así, China eran pai-pais, Manila, mantones, y Japón, estampas.

pero ésta llegó al corazón de los artistas del corazón de París. a finales del XIX, las vanguardias, el Modernismos y el Impresionismo buscaron con ahínco un nuevo renacimiento, zafarse de las anclas academicistas. y la Ola -o todo el Japón que arrastra- los desbordó, los inundó de sueños, novedad, filigranas y tradición legendaria. los sació de inmortalidad. es por eso que creo que debe presidir este matrimonio que tan bien escenificaron Japón y Francia. el de Oriente y Occidente.

+  01:00 am, by inhaisnotmyname2

tengo esta foto. la hice poco antes de volverme de Milán; una de las últimas mañanas que me fui caminando al trabajo, que volví andando a casa cuando ya anochecía.

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03:51 pm, by inhaisnotmyname2

nunca he estado en Japón.

09:32 am, by inhaisnotmyname1

Japón bien podría simbolizarse con una hoja de papel. fino, suave, delicado, blanco, elegante, tradicional, humilde y un listado bastante largo de calificativos más (sobre un folio en blanco, una gota impredecible de fiebre y rapto.)

Japón se relaciona íntimamente con el papel: lo amasa, lo pliega, lo corta, lo acaricia, lo pinta, lo construye, lo eleva, lo rasga. pero lo hace con tal respeto que lo convierte en arte, como si hacerle el amor así no fuese suficiente, y necesitase clamarlo a los vientos.

Hina Aoyama vive en este tiempo de máquinas y perfección cartesiana, como una artista ausente a la presión del éxito. su pasión, confiesa, es crear los más finos encajes de papel con un simple par de tijeras. toma lo bello de la técnica tradicional, lo mistura con estilos modernos, y aparece, como el negativo de la fotografía de un mundo de filigrana y fantasía creado en su memoria, en el papel que tiene en sus manos. al menos, así de fácil hace que parezca. claro que es artista, y nació en Japón.

+  03:17 pm, by inhaisnotmyname4

Japón me produce desasosiego. quizá por eso este blog no habla de ‘ganguros’ y ‘decoras’, de ‘Hello Kitty’ o del karaoke. o no como argumento principal. no, porque me admira de dónde viene, pero me inquieta mucho a dónde va. la tradición japonesa en contacto con el devenir contemporáneo y tecnológico viene siendo como un hilo de agua que desborda de una bañera, acercándose sigiloso al cable medio pelado de un secador.

Luca Pagliari habla de eso. con palabras, pero sobre todo con fotografías. mira a las ‘hikikomori’ (las “aisladas”) a los ojos, y les pregunta. con palabras, pero sobre todo con los ojos. y ellas, más que responder, boquean. y no es que no haya hikikomoris hombres. por supuesto que los hay, hombres que se ahogan en una sociedad que los entierra en exigencias de éxito que sólo se alcanza si se tiene un alma capaz de resistir el envite. y son tantos, que convierten una patología en grupo social. pero las mujeres hikikomoris son pura redundancia. a la mujer japonesa se le exige silencio y sometimiento. si se aíslan, víctimas de un viejo cuerpo de 25 años que nadie quiere, más adoptan el canon estético y social que se espera de ellas. pero ya muy lejos de encerrarse en una casa criando hijos, vistiendo kimonos y haciendo makis, apagan las ventanas de sus casas porque el futuro y la emancipación femenina llegó a Japón como un espejismo occidental, que chocó contra sus cristales, y se desvaneció.

09:34 pm, by inhaisnotmyname1

maneki, del verbo ‘maneku’ (招く), significa ‘saludar’ o ‘invitar a entrar’. neko (), gato.

fue en la era Edo, en el siglo XVII. Naotaka II era el nombre de un señor feudal de un Japón que si recordamos, es por las leyendas.

la suya empezó un día que salió de caza a matar el tiempo, como correspondía a su situación económica acomodada.

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07:47 pm, by inhaisnotmyname2

un montón de fotografías, dispuestas como si quisiesen escenificar descuido o casualidad. lo descubro en un rincón de ARCO. dicen de Nobuyoshi Araki (Tokio, 1940) que es el mejor fotógrafo vivo de Japón. en sus fotografías, viven las constantes del erotismo y la pornografía (¿pornografía erótica? ¿erotismo  pornográfico?), compartiendo espacio con el canon clásico de belleza japonesa (piel fina y blanca, cuerpos delgados, lánguidos, frágiles, miradas ausentes). mujeres desnudas, posturas muchas veces obscenas, sogas sujetando firmemente sus anatomías… parecen una provocación para muchos grupos feministas, que lo acusaron de misógino. pero lo que yo veo es una interpretación profundamente japonesa del erotismo, de las ataduras y tabúes de esa sociedad sobre la sexualidad, y al mismo tiempo, un exorcismo tal, que aún presentándose con una escenografía tan apabullante, no deja de resultarme una visión tranquila (¿no era acaso sólo una fantasía, un sueño…?).

quizá eso es lo que más me recuerda a Japón: una brutalidad pacífica, fría. un ruido silencioso.

08:55 pm, by inhaisnotmyname1
mi amiga Silvia me regaló este libro por Navidad (A year in Japan, de la ilustradora Kate T. Williamson). me confesó que cuando lo vio en la librería, le recordó a mí. y sí, reconozco que hace años que me siento fascinada por algunos aspectos de la cultura y tradición japonesa, pero que nunca he cultivado demasiado esta filia. abro este blog para profundizar en este universo, que para mí es literatura, filosofía, arte, moda, estética, gastronomía… es decir, Japón sin frikismos, el Japón delicado y elegante, algo afrancesado, como diría un amigo. Japón con unas gotas de Chanel.

mi amiga Silvia me regaló este libro por Navidad (A year in Japan, de la ilustradora Kate T. Williamson). me confesó que cuando lo vio en la librería, le recordó a mí. y sí, reconozco que hace años que me siento fascinada por algunos aspectos de la cultura y tradición japonesa, pero que nunca he cultivado demasiado esta filia. abro este blog para profundizar en este universo, que para mí es literatura, filosofía, arte, moda, estética, gastronomía… es decir, Japón sin frikismos, el Japón delicado y elegante, algo afrancesado, como diría un amigo. Japón con unas gotas de Chanel.

04:17 pm, by inhaisnotmyname1